El lunes 8 de diciembre, Kiko Argüello presentó su obra sinfónica en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo. Antes del inicio del concierto, el arzobispo de la diócesis D. Jesús Sanz, inició el acto con una oración ante los 1.500 asistentes presenciales, a los que se sumaron más de 24.000 personas conectadas en línea. Entre los presentes se encontraban comunidades del Camino Neocatecumenal de la zona Noroeste de España y los Seminarios Redemptoris Mater de Oviedo, León, Lugo, Orense, Burgos, Vitoria, Murcia y Bayona.
El dia anterior, con motivo del 50º aniversario del Camino Neocatecumenal en Asturias, el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, presidió la solemne Vigilia de la Inmaculada con las comunidades neocatecumenales de la capital asturiana, en la que dio gracias por la evangelización que el Camino realiza desde hace décadas en su diócesis, donde además quiso abrir hace unos años un Seminario Redemptoris Mater.
El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, presidió, el domingo, 7 de diciembre, la solemne Vigilia de la Inmaculada en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, acompañado por el Obispo emérito del Callao, Mons. José Luis del Palacio, cerca de cuarenta presbíteros y más de 800 fieles. En esta Vigilia se celebraba también, con alegría y agradecimiento, los 50 años de la llegada del Camino Neocatecumenal a Asturias.
En su homilía, Mons. Sanz recordó los inicios del Camino en la década de los años 60 con Kiko Argüello. Influenciado por la espiritualidad de Charles de Foucauld y convencido de que Jesucristo se encontraba entre los pobres, se marchó a vivir entre ellos, sin ninguna intención más que ponerse al lado de Jesucristo: «Aquel artista pintor llamado Francisco José Gómez-Argüello Wirtz, Kiko, andaba con sus paletas cromáticas y los galardones merecidos de sus premios en las Bellas Artes, cuando en aquellos años 60 le empujaba una inquietud llena de preguntas que no sabía responder por sí mismo mientras la Iglesia se debatía en la renovación conciliar con sus sobresaltos y ensueños. El Evangelio hará que sienta a flor de piel el mordiente sanador de quien se deja provocar por aquellos predilectos de Jesús que serán siempre los pobres». «Su encuentro con Cristo –recordó Mons. Sanz en su homilía– fue extremo y radical, y dejará todo para irse a las barracas de Palomeras Altas en el Vallecas madrileño con ligero equipaje. Allí le esperaba el Señor de las bienaventuranzas que le vio llegar con su guitarra, sus pinceles, su barba rala y su pitillo de tabaco en la boca. Uno más, sin ser uno cualquiera, entre pobres de tantas cosas y ricos de esperanza en medio de gitanos, quincalleros, gente sencilla abierta a la sorpresa de ese Dios que nunca aburre y que por Él se deja llevar. Ese fue el comienzo junto a Carmen Hernández, Misionera de Cristo Jesús, otra mujer inquieta que se hizo andariega también de los quereres del Buen Dios con una biografía apasionada y conmovedora». El Arzobispo de Oviedo afirmó también que la historia del Camino Neocatecumenal está «llena de dones» y señaló la misión del Camino: «proclamar a Cristo resucitado, responder a sus palabras con generosidad, abandonando a menudo inseguridades personales y materiales» y agradeció a los hermanos del Camino su original contribución al anuncio del Evangelio.
Mons. Sanz inició la celebración con una oración: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Te damos gracias Señor por esta convocatoria con motivo de una historia que aquí comenzó hace 50 años y que día a día siguen escribiendo los hermanos. La vida es una sinfonía inacabada, tú pones la letra de nuestra biografía y nosotros humildemente la música de nuestras notas. Contigo hacemos una belleza que pueda convertir y abrir los corazones de las personas a la que tú nos envías para anunciarles el Kerigma que les salvas. Con la protección de nuestra Madre la Virgen Inmaculada, de todos nuestros Santos, te presentamos este acto como un homenaje de gratitud por la historia sin terminar del Camino Neocatecumenal aquí en Asturias. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.»
Momentos antes de dar comienzo al concierto, Kiko Argüello explicó ante el público la experiencia que le llevó a componer la sinfonía de «El sufrimiento de los inocentes»: «Siempre me ha impactado el sufrimiento de la Virgen María al pie de la cruz», dijo. «En esta obra se presenta a la Santísima Virgen María sometida al escándalo del sufrimiento de los inocentes en la carne de su propio hijo». La obra consta de cinco movimientos que recorren momentos clave de la Pasión de Cristo. La segunda interpretación fue «El Mesías», un poema sinfónico que recuerda «la sangre de los cristianos» que sigue derramándose en el siglo XXI», y Argüello tuvo un recuerdo a los mártires cuyas reliquias se custodian en Asturias, como Santa Eulalia de Mérida o San Pelayo, entre otros, recordando también al Santo Sudario que se custodia en la Catedral de Oviedo.
La orquesta y el coro están formado por hermanos músicos del Camino Neocatecumenal de varias nacionalidades, todos ellos bajo la dirección del checo Tomás Hanus y del director del coro, Abraham Sánchez.
Homilía completa: https://iglesiadeasturias.org/homilia/homilia-en-la-vigilia-de-la-inmaculada-50o-aniversario-de-la-llegada-del-camino-neocatecumenal-a-asturias/



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